Una vida al sur

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A lo largo de mi vida he ido haciendo el camino inverso al que hacía el protagonista de la genial novela corta la montaña, de J. G. Mesa: siempre hacia abajo, siempre al sur. Parece mentira, un segoviano como yo, repudiando el frío como un gato repudia el agua…

Tras una decena de años, di el salto de la península para vivir en mi querida Mallorca, una isla fascinante en la que el clima no es tan extremo como en la meseta, pero, ¡ay! También hace frío. Y un frío que sumado a la humedad hace que sea insoportable.

Mi alma de pájaro migratorio me pide seguir viajando al sur. Pero, ¿cual sería el sitio idóneo?

Las Palmas. Gran Canaria. Tenerife. Las maravillosas islas Canarias. Sí, ese sí sería un destino apropiado. Allí podría esconderme del frío que tanto odio. A veces me siento tentado de contratar un buen transportista como estos: guardamuebles Las Palmas; con su ayuda, empaquetar todo y marchar con la familia a disfrutar de las Navidades en manga corta, del buen tiempo todo el año.

Todo son ventajas, no me cabe duda.

Ah, sería maravilloso… Hasta que llegue ese momento, tan solo me queda leer sobre esa maravillosa tierra en novelas como:

  • En Canarias se ha puesto el sol“, de Jordi Sierra i Fabra: una apasionante distopía ambientada en unas islas Canarias asoladas por el terrorismo de una organización por la unión de África, combatida con puño de hierro desde Madrid.
  • La Sima del Diablo“, de Heinz Delam: la historia de unas vacaciones a Gran Canaria que lejos de ser normales, se convierten en todo una aventura cuando Carlos conoce a Yraya, una joven que le propone descifrar en enigma de la muerte de su abuelo.
  • Los espiritistas de Telde“, de Luis León Barreto: tres novelas en una, tres historias que transcurren en tres tiempos diferentes, pero que narran como una sola la cultura de las islas. Una historia entretenida que, además nos enseñará mucho sobre estas maravillosas islas.

Y tantos, tantos otros… Como siempre, el primer viaje que se puede hacer a cualquier lugar es el que hacemos a través de las páginas de un libro. La literatura nos ayuda a acercarnos a estas tierras repletas de historia, mitos y leyendas; una tierra de gentes valientes y fuertes, dignos herederos de los antiguos menceyatos guanches.

De momento me seguiré quedando en Mallorca, es poco probable que cambie de ciudad. Pero, quien sabe… Las Palmas, quizás algún día me tengáis que acoger en mi eterna migración…

Algún día…