Reto 9/52: Como esperan de mi

niño_top

…escapa…

Las paredes blancas me dañan la vista, pero finjo que no me molestan. Sonrío, enseñando los dientes, haciendo ese ruidito tan molesto que mis cuidadores toman por risa alegre. Sé que eso les calma.

—Vaya, Fátima, veo que hoy estás de buen humor —dice el alto, de olor desagradable. Me enseña él también esos dientes horribles. Yo asiento, como se espera de mí—. Eso está bien.

—Sí, eso está bien.

…no esperes ni un minuto más, escapa…

Hay demasiada luz. Demasiada.

El otro ha descorrido esa pequeña persiana que yo no puedo alcanzar. Si pudiera llegar a ella la fundiría con la pared, haría que todo volviese a ser negro, como por la noche. La convertiría en pared, todo pared, sin ventanas, ninguna ventana. Así me gusta a mí.

Las paredes blancas me dañan. La luz también.

—Bien, ya está abierta la cortina, como a ti te gusta.

—Sí, como me gusta. —Vuelvo a asentir, intentando no cerrar los ojos. Le enseño también los dientes al otro, más bajito y delgado; ese no huele mal, pero me mira con ojos sucios, es desagradable. Me dan ganas de morder esos ojos hasta que desaparezcan. Quiero que deje de mirarme. Pero eso no es lo que se espera de mí—. Como me gusta.

…ya has pasado demasiado tiempo aquí, tienes que hacerlo…

—Venga, ahora tienes que tomarte tus medicinas. Hoy que estás de tan buen humor seguro que te las tomas sin protestar, ¿verdad, Fátima?
Los dos se ponen a mi lado. Ese olor, esa mirada… Siento que llegan los temblores. Pero no, no es lo que espera de mí, tengo que… tengo que…

…vamos, Fátima…

—Vamos, Fátima, abre la boca.

Abro la boca, obediente, a la vez que cierro los ojos, casi sin darme cuenta. Es lo que esperan de mí. No he de morder, no he de pegar, no he de…

…sí, has de hacerlo…

—Estupendo. Ahora no cierres la boca, será solo un segundo.

…hazlo…

Siento ese olor. Ese olor. Me dan ganas de vomitar, me asusta, me enfurece. Quiero morder, pero no he de hacerlo. No es lo que esperan de mi.

—Ahora traga, aquí tienes el agua. Bebe… un poco más… así, estupendo.

…no has mordido…

—Te has portado muy bien, Fátima. Como premio hoy te dejaremos abierta la persiana todo el día. Así podrás disfrutar del sol.

…no has escapado, Fátima, no lo has hecho…

—Sí, disfrutar del sol. Como a mí me gusta.

Los ojos me lloran, las paredes se han hecho más blancas aún. Me duele, me duele mucho. Pero solo sonrío, enseño los dientes, mucho, todo lo que puedo. Muy quieta, muy tranquila. Como esperan de mí.

—Hasta mañana, Fátima. Pórtate bien.

Se marcha ese olor. Se aleja esa mirada. Mi corazón por fin deja de latir de esa forma. Por fin.

—Sí.

…Fátima, debes hacerlo…

—Sí, he de hacerlo.

…mañana debes huir.

—Sí, mañana lo haré, lo prometo.

…es lo que espero de ti, Fátima, debes huir…

—Sí…

Desde mi rincón, con los ojos cerrados, enseño mucho los dientes y hago ese horrible ruidito. Tengo que estar alegre, tengo que estar bien. Tengo que planificar mi huida sin que nadie se de cuenta.

Como esperan de mí.

Relato registrado en el Ministerio de Cultura. Por favor, contacta conmigo si deseas conocer los números de registro. Quedan prohibidos, dentro de los límites establecidos por la ley y bajo los apercibimientos legales previstos, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, ya sea electrónico o mecánico, el tratamiento informático, alquiler o cualquier otra forma de cesión de la obra sin autorización previa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s