Reto 25/52 – Choque de esferas

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El lobo blanco abrió los ojos de golpe.

Se levantó, con esfuerzo.La cabeza le dolía terriblemente, y tenía el costado dolorido. Miró a su alrededor. Estaba en una especie de vivienda de techo muy bajo, tanto que era incapaz de ponerse del todo en pie. Los muebles eran agradables, de madera clara, y la luz entraba a raudales por unas claraboyas circulares.

—¿Donde… estoy?

Bajo sus pies había una mesa destrozada. Ahora comprendía por qué le dolía tanto el costado, debía haber aterrizado sobre ella, cayendo desde… No sabía desde dónde había podido caer. Ni cómo había llegado a aquel lugar.

De repente, su medallón comenzó a vibrar ligeramente. Geralt cogió instintivamente la espada, para encontrarse con una vaina vacía. Masculló entre dientes, preparándose. Unos pasos se acercaban desde otra sala. Finalmente, vio a un ser bajo, achaparrado, de rasgos que parecían más animales que humanos.

Geralt entrecerró los ojos.

—¿Qué es eso?

—¡Anda, no estoy solo! —el hombrecillo se acercó alegremente a él, extendiendo una mano mugrienta—. Encantado de conocerle, caballero. Me llamo Nobbs, Nobby Nobbs. Creo que he aparecido en su casa cuando… cuando… la verdad es que no sé qué estaba haciendo para acabar aquí. Bueno, si, estaba bebiendo un poco de ese brebaje que prepara la cabo culopequeño cuando…

Geralt miró con los ojos muy abiertos a aquella criatura que no debaja de hablar. Olía terriblemente mal, y parecía uqe había dedicado un buen rato a desvalijar aquella vivienda, a juzgar por los bolsillos llenos de cachivaches. Estaba seguro de que dentro de sus ropas sucias guardaría otra parte de su botin, pero no le apetecía en absoluto comprobarlo.

—La casa es preciosa, llena de todas estas cosas brillantes y —Nobbs se dio cuenta de repente de la mirada del hombre alto de pelo blando—. Ah, estas cosas que tengo en los bolsillos… Las encontré tiradas, y estaba recogiéndolas para usted, ya sabe. Tiene una casa preciosa, como decía. Enseguida lo dejo todo en su sitio.

Geralt negó con la cabeza.

—Esta no es mi casa. De hecho, no sé ni donde estoy.

El hombrecillo suspiró aliviado, y siguió mangando todo lo que estaba a su alcance.

—Pues, si le interesa, también hay un embutido delicioso en la cocina. Y buena cerveza también. Creo que voy a dar otra vuelta, a ver si…

Geralt ignoró al hombrecillo. Se acercó a un libro a medio escribir, que reposaba sobre una mesa. En la portada estaba escrito con una deliciosa caligrafía:

Historia de una ida y una vuelta

Miró por una de las pequeñas ventanas sin entender nada.

—¿Qué demonios está pasando aquí? ¿Cómo he llegado aquí, qué hechicería me ha traído? Y, lo más importante… ¿Como puedo volver a mi mundo?

Mientras, a su espalda. Nobby empezó a canturrear, feliz.

—¡El bastón del mago tiene un nudo en la puntaaaaa!

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