Se acabó la fantasía

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De Santos..

Mateo de Santos. Noble infanzón, fiel servidor del rey Alfonso X, y fiel servidor de la belleza contenida en la sonrisa de los niños que a diario le acompañaban a los pies de su también fiel montura, Tronador, cuando, derrochaba su creciente valentía, marchaba a cumplir los edictos que Dios le imponía día a día, sin descanso…

O Mateo de Santos. Escritor pasado de años ya. Una incipiente calva sirve de corona a una gran cabeza, poblada por una espesa barba que enmarca unos finos labios, incapaces de sonreír. Fiel caballero al servicio de una causa hace tiempo olvidada, y fielmente acompañado, día y noche, de su más intimo vasallo: la melancolía de saberse acabado.

Sus días de esplendor se acabaron hace demasiado tiempo, demasiado tiempo ya soñando un sueño imposible para él: el largo, larguísimo sueño llamado infancia. Una infancia de duro trabajo, sol y sombra, lluvia y nieve, una infancia de gritos y golpes que le había sido otorgada cuando una voz, allá en el limbo de los invisibles, le dijo con palabras que oyó rojas: “Ahora tú”. Rojas… Al principio las oía como el primer tic tac del reloj de su corazón, roja como la sangre que ahora empezaba a bombearse por sus venas. Y empezó, en efecto, el reloj… Pero no era como todos: iba hacia atrás, a la inversa, marcando desde el principio el final.

Pero él no se quiso condenar. No, debería seguir sus días para defender la causa de Dios, de su rey y del sagrado sonido de la risa de los niños. Mateo de Santos, sin descabalgar nunca de su negro corcel, lucharía contra todos para defender aquello que llenaba su espíritu, para defenderse a sí mismo…

No podía dejarse ganar. Las manecillas de un reloj pueden ser movidas, pensaba, hacia atrás o hacia el frente. Por eso, cuando acabó la tiranía que mantenía presa a su infancia, cuando la paloma voló lejos tras reunir la fuerza suficiente para quebrar los barrotes negros de su jaula, Mateo de Santos se sumergió de cabeza y sin llenar de aire sus pulmones en lo que le quedaba de su infancia no usada.

Vivió la juventud con la risa de un niño. Vivió matando dragones, salvando campesinos de la eterna tiranía de sus nobles de oscura alma, cabalgando sin descanso siempre hacia el horizonte, persiguiendo el amanecer teñido de rojo… Bañando en ese rojo su inmaculada espada de fe y rebeldía, salvando a los miles de niños que a cada momento le rodeaban de la cruel pira del tiempo.

Quizá fue su excesivo celo quien destruyó para siempre su castillo. Vivió su juventud aprisa, corriendo casi, ansioso por recuperar aquello que de niño no tuvo. Las largas cicatrices que un tiempo de guerra había diseminado a lo largo de todo su cuerpo se convirtieron rápidamente en mordiscos de furiosos dragones, en besos fríos de cientos de espadas blandidas por cientos de enemigos, en cálidos abrazos de las más inimaginables fieras… En las consecuencias de la obediencia a un Dios que nunca estuvo con el, y a un rey que nunca consintió en regalarle palabra alguna de agradecimiento, ni de consuelo. Pero vivir aprisa desgasta la vida, y vivir aprisa fue la causa de que un día, sin previo aviso, la armadura de Mateo de Santos se tornara cristal para romperse en cien mil fragmentos. Vivir sin control hizo que aquel valiente caballero del rey Alfonso X, aquel que vivió para mantener la sonrisa en las caras infantiles de los cientos de niños que cada día le rodeaban enfermara del único mal que nunca tendrá cura: Mateo de Santos perdió su capacidad de soñar.

Se acabaron tan pronto las gestas del caballero del rey que ni el pudo hacer frente a su nueva vida, tan pronto le olvidó su pueblo que algo se murió en su interior, tan rápido cerró el libro de su historia el invisible escribano que el polvo le ahogó irremediablemente, sin retorno posible. Tic, tac, tic, tac… aquellas agujas quedaban lejos ya. El amanecer corrió más que él y se vio sumido en una noche eterna…

Tan súbito fue el cambio que a la cara sin tacha del fiel Mateo de Santos se le superpuso ese rostro que creía ya olvidado, el de Mateo de Santos, aquel hombre que nunca fue niño. Los músculos del guerrero se trocaron por las flácidas carnes de un hombre cansado. Sus ojos ya no veían castillos, sino grises cubos de cemento y cristal. Ya no veía princesas de ojos azules, sino gentes tan acabadas como él.

Pero, sin embargo, un consuelo le quedó de su antiguo universo, consiguió rescatar lo mas valioso de entre sus cenizas, de las ruinas de su palacio de fe… Pudo observar que en ese mundo podrido aún podía notar la brillante luz de la sonrisa de los niños, los cientos de niños que ahora corrían lejos de él, ajenos…

Y decidió volver a sus gestas, aunque ahora Tronador galopase fuera de su alcance y ya no pudiese soportar el peso de su armadura. Decidió luchar por los niños, aunque ya no le rodeasen cada mañana, aunque al cerrar los ojos ya el mundo no gritase su nombre.

Comenzó a escribir. Comenzó a escribir toda su vida, cada uno de los segundos de una infancia tardía. Comenzó a contar sus historias, a relatar como vivía aquel caballero del rey y siervo de Dios, como luchó contra el mundo por defender la fantasía, como lloró por la hermosura presa de la tiranía, como… También como murió.

Comenzó a escribir para ellos, para los niños, para que lo único que resistió a la quema de su mundo nunca muriese. Era un acto de egoísmo casi, un acto triste que le hacía sobrevivir, que le ayudaba a poder no hundirse, a flotar sobre la desidia de un mundo vacío. Comenzó a escribir para no morir de pena ahora que había muerto por dentro…

Durante mucho tiempo escribió sin descanso, temiendo que el tiempo que transcurría sin cesar borrase sus recuerdos. Tal fue, durante el comienzo de su decadencia, la intensidad de sus recuerdos que, ahora en un mundo de tinta y celulosa, los relinchos de Tronador volvieron a oírse bajo los rugidos de aquel valiente caballero, en constante lucha, sin descanso, sin clemencia. Mateo de Santos ya no sería nunca más caballero del rey, pero seguía consiguiendo que los niños a su alrededor riesen… y soñasen.

Pero el tiempo redobló su castigo. No soportaba ver a ese caballero aún en pie, aunque ahora tan solo fuese un fantasma. No, no podía. Por eso Mateo de Santos volvió a caer, otra vez. Volvió a sentir el yugo del olvido en su cabeza, taladrándole, quemándole con fuego frío la poca esperanza que residía en su corazón de plata, hasta que éste quedó completamente vacío.

Mateo de Santos dejó de escribir tan rápido como dejó de soñar. Aquellas tardes en su casa, rodeado de niños a los que contaba sus historias, aquellas noches en vela por el ataque de recuerdos de gloria, aquel olor a fantasía que le rodeaba en cada instante y que le impedía caer, sujetándole con brazos blancos en nubes blancas… Todo se acabó, de un golpe tan duro que perdió la consciencia…

…y cuando despertó se encontró solo. Ya no había luz en su escritorio, cubierto de hojas a medio escribir, relleno de historias ya muertas antes de ser leídas, incompletas. Ya no oía las voces inquietas de los niños a su alrededor, pidiéndole tal o cual aventura de Mateo de Santos, caballero de Alfonso X… y de Dios. Ya no veía las sonrisas de los niños, ni sentía las manitas infantiles tironeándole de su chaleco. Ya no, ya no más.

Fue su trauma último, el episodio final de su existencia. Cada día se acercaba al amplio ventanal que presidía su estudio, su antigua cuna. A su alrededor decenas de estantes ocultaban las paredes con un manto de libros, de todos los tamaños, de todos los grosores, de todos los colores imaginables… Y apartados, en un rincón, en un puesto privilegiado cada mañana iluminado por el primer rayo de sol del día, se encontraban sus libros.

Sus cinco libros, el fruto del funeral de su tardía infancia. Sus cinco libros de colores pardos, de diferentes tamaños también. Delgado y alto, pequeño y algo más grueso, pequeño y… Cinco vestigios de que una vez estuvo vivo, y pudo soñar.

A través de frío vidrio veía un pequeño parque, cubierto de tierra blanca y de extraños artilugios para los juegos infantiles, cubierto también de risas jóvenes, o más pequeñas aún. Veía un mundo al que ya no podía acceder, un mundo cuya verja se cerró ante su rostro de perdedor, una puerta prohibida…

Les contaba una y otra vez sus viejas historias a aquellos niños lejanos, pegado a la ventana. Les contaba otra vez aquellas gestas… y no podía nunca terminarlas. Su mente le negaba el pasado, sus recuerdos callaban. Y llorando la noche le encontraba allí, pegado aún al cristal, repitiendo ese último verso. “Y cabalgó persiguiendo a…, persiguiendo a…”. Esa estrofa que no conseguía jamás acabar. Resistía el impulso de caminar, correr hacia esa estantería donde reposaban sus cinco libros. Reprimía el deseo de arrancar sus cientos de hojas, se resistía a destruirlo todo de una vez por todas.

Se resistía a morir otra vez, ahora definitivamente. Una y otra vez repetía ese último verso, intentando concluir esa última historia, persiguiendo a… La luna ya no le cogía de la ventana para acunarlo. Dejó de hacerlo mucho tiempo atrás. La noche ya no le hablaba como antes, el día nunca lo hizo. Ahora se encontraba solo, día y noche. Las cicatrices ya no olían a dragón, a acero, a sangre… Volvían a olerle a tierra mojada, a sudor de días, a gritos, a miedo… Se resistía a oír la campanada final, pero el fragor del combate ya no residía en su interior.

No, ya no podía luchar el solo, no tenía fuerzas. No le quedaba espíritu que consumir, ya no podía apostar con el tiempo, ni siquiera para perder. Estaba tan derrotado que no consiguió ver hasta que ya fue tarde a aquel niño que, apartado de todos, le miraba a los ojos desde una de las colinas de arena del parque, con uno de sus libros entre las piernas.

No pudo verle. No, no podía… Por eso aquel pequeño, por primera vez desde que llegó al parque, dejó de mirar aquella brillante ventana. Ya era inútil, lo intuía. Abrió de nuevo el libro que dormitaba entre sus piernecitas por la última página. Una gran ilustración de un caballero altanero izado sobre un brioso corcel negro, enarbolando una afilada espada de luz y valentía gobernaba aquella pálida página. Con una voz lenta y paulatinamente más susurrante, leyó la última frase:

–…y cabalgó persiguiendo a su eterno enemigo, el tiempo. Cabalgó mientras le gritaba: ¡Nunca me conseguirás vencer! –cerró suavemente el libro y, levantándose, comenzó a caminar hacia la verja que encerraba el parque infantil–. Fin…

Reseña: Después de tantas penas (Nena Castelao 3)

Autora: Ana Medrano (@ana_medrano_)
Longitud: 290 páginas
Amazon: http://amzn.to/29M3KU7

review_31_despues_de_tantas_penas“Camino de San Tirso para celebrar el Día de Reyes, Nena tiene que frenar en seco el coche para no atropellar a alguien que aparece en mitad de la carretera. Este encuentro le obligará a tomar conciencia de un mundo paralelo con el que convivimos a diario y estamos acostumbrados a ignorar. Con la ayuda de Javier y Antonio, el marido de su prima Xabela, Nena tratará de dar la vuelta a esta historia en la que la implicación de funcionarios de la Administración Pública y miembros de las Fuerzas de Seguridad, les exigirá andar con pies de plomo. Pero ésta no será la única sorpresa de ese principio de año ya que su amiga Irene le pedirá ayuda para descifrar el misterio que esconden unos anónimos dirigidos a su hermana Esperanza y que aparentemente no tienen ni pies ni cabeza. La implicación de Nena en ambos sucesos hará que su vida y su relación con Javier salten por los aires.”

Éste es el punto de partida de la tercera novela de Nena Castelao, una novela en la que todos los personajes se asientan y cobran más verosimilitud si cabe.

Dos tramas se entremezclan con la vida personal de Nena y todas las personas que la rodean. La primera de ellas nos llevará a explorar el sórdido mundo de la trata de blancas y la explotación sexual; en esa trama nos indignaremos tanto como la propia Nena leyendo los sucesos —que no detallaré— en los que se ve involucrada sin comerlo ni beberlo. La segunda de las tramas encierra un genial juego de enigmas con un final sorprendente… que te puede gustar o no, pero que no te dejará indiferente.

La primera de las tramas es para mi la más interesante. La segunda pierde un poco cuando se acaba el juego de enigmas y se revela el desenlace, pero es tan solo una opinión personal. Y es un poco lo de menos, porque lo que de verdad me transmite la novela es una evolución de los personajes, una cercanía que hace que, tras haber leído las dos novelas anteriores, los sintamos más cercanos, más propios. Definir tanto a un personaje, hacerlo tan veraz, es algo muy difícil… y aquí se consigue.

Después de tantas penas es —como las dos novelas anteriores, reseñadas también en este blog: Y en nosotros nuestros muertos y En el lugar de siempre— una novela tranquila, que se disfruta desde principio a fin. Sin tener demasiada acción, ya que a mi parecer esta es la novela más tranquila de las tres, se disfruta de principio a fin.

Totalmente recomendable, como las otras dos novelas de la saga.

Reseña: Dos gatos y el misterio del Mercado de la Cebada

Autora: C.R. Martínez (@twocatsbook)
Longitud: 222 páginas
Amazon: Compra el libro en Amazon
GoodReads: Página del libro en GoodReads

¿De qué va?

review_dos_gatos_y_el_misterio_del_mercado_de_la_cebadaConsuelo en una viuda madrileña de 62 años, que aguarda con paciencia y resignación la jubilación desde el interior de su pollería, en el antiguo Mercado de la Cebada, en pleno centro histórico de la capital.

La situación que la rodea non puede ser más convulsa: un país inmerso en una crisis despiadada que va despojando a la gente de su vida, de toda esperanza. Un ambiente poco propicio para la venta de pollo, en el que un mercado tradicional con en el que trabaja ya no tiene cabida.

Pero, en medio de todo ese ambiente, algo sucederá en el interior de la pollería de Consuelo, algo que cambiará su tranquila vida por completo. Continue reading “Reseña: Dos gatos y el misterio del Mercado de la Cebada”

Diario de escritura: pasito a pasito

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La tercera novela del arco de Leena Finnegan sigue en desarrollo, a paso lento pero firme. Pronto quizás podamos liberar algún párrafo para empezar a abrir boca.

¿Te has leído “Tras el arco de hiedra” y “Seda hecha de sueños“, las dos novelas anteriores? ¿Te atreves a lanzar una teoría de por dónde irán los tiros en esta tercera novela? ¿Tienes alguna sugerencia que hacernos?

Usa los comentarios de esta entrada, contacta con nosotros o escríbenos a contacto@andresalvareziglesias.com.

¡Nos leemos!

Once conchas para Irene

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Sara esgrimió orgullosa un precioso collar de conchas. Diez eran marinas, y la undécima era de un cristal del color del agua del mar.

—¿De donde lo has sacado? –gritaron sorprendidas sus amigas. Ella, sonriente, les señaló con el dedo la playa.

Un mendigo paseaba renqueante por la orilla, sobre la arena mojada lamida sin descanso por las olas. Mientras se alejaba vieron como arrojaba algo al mar, lejos.

—Se lo he comprado a ese mendigo. El ya no lo quería para nada. Además me ha contado una historia. La historia de este collar…

Continue reading “Once conchas para Irene”

Reseña: El amor huele a café

Autora: Nieves García Bautista (@nieves_gb)
Longitud: 212 páginas
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GoodReads: Página del libro en GoodReads

review_el_amor_huele_a_cafe¿De qué va?

El amor huele a café, como su propio título indica, es una novela que gira en torno a una pequeña y pintoresca cafetería, llamada El confidente de Melissa, una cafetería se entrecruzan las vidas de varios personajes.

La novela nos guía por las interioridades de esas vidas, llenas de alegrías y tristezas, de amor y desamor, de risas y lágrimas… La vida misma, pero vista a través del humo de una buena taza de café. Continue reading “Reseña: El amor huele a café”

Reseña: Non serviam

Autora: Carmen Cervera Tort (@ccerverat)
Longitud: 397 páginas
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GoodReads: Página del libro en GoodReads

review_non_serviam¿De qué va?

Luz está hundida por la reciente pérdida de su marido. Por eso, cuando el teléfono suena por la noche y un amigo de la juventud le ofrece participar en un interesante proyecto de investigación en Salamanca, no se lo piensa ni un instante, y acepta.

Al llegar a Salamanca, Luz descubrirá que la investigación que dirige su amigo, en torno a un misterioso libro, encierra mucho más de lo que parecía en un principio. Luz se verá inmersa en una lucha entre fuerzas inconcebibles, y conocerá a enemigos y aliados que le cambiarán la vida para siempre.

En especial, le conocerá a él… Continue reading “Reseña: Non serviam”