Reto 16/52: Victoria

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No me lo podía creer. Cada párrafo que leía era peor que el anterior. No por la historia, que no estaba mal. Pero esa tal Victoria D’Ascolli, la protagonista… No la aguantaba. ¡No tenía sentido nada de lo que hacía!
A veces me sorprendía a mí mismo gritándole al libro.
—¡Pero niñata! ¡Espabila! No me creo nada de lo que haces, nadie pensaría cómo lo haces tú, nadie actuaría de esa forma. ¡No tiene sentido! Y esos dos son más de lo mismo. ¿Aceptar la situación como algo normal sin más? ¿En serio?
Lo que no me esperaba es que, cientos de páginas después del primer improperio, una voz en mi cabeza me respondería.
—No me juzgues solo por lo que lees. Continue reading “Reto 16/52: Victoria”

Reto 15/52 – La gacela de madera

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Los tres niños-dioses se pusieron de cuclillas sobre la arena del desierto formando un triángulo. Miraron la hermosa talla de madera que reposaba entre ellos: una esbelta gacela a punto de echar a correr.

—Tenemos un problema, hermanos—empezó a decir la única niña del grupo, una niña ancha y fuerte, con una corona roja sobre el pelo negro. Señaló la figura con un dedo, mientras con la otra mano jugueteaba con la abeja de plata que tenía colgada al cuello—. Los tres queremos jugar con esa figura, pero tan solo uno puede hacerlo. La pregunta es… ¿quien? Continue reading “Reto 15/52 – La gacela de madera”

Reto 14/52 – Semillas estelares

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—…si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo. ¡Agentes, deben creerme!

—Así que creyente, claro.

Las tres policías iban rodeando lentamente al turista británico que miraba a todas partes con los ojos muy abiertos y la mandíbula desencajada. En una mano llevaba un vaso de tubo con un líquido algo fosforescente. En la otra, un cuchillo ensangrentado.

—Suelte ese cuchillo, por favor —añadió otra de los agentes, haciendo una señal disimulada a su compañera—. Como usted mismo ha dicho, es creyente, y Dios no querría verle haciendo daño a nadie, ¿no es así? Continue reading “Reto 14/52 – Semillas estelares”

Reto 13/52 – Ceras afiladas

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La agente Robles volvió a leer el pequeño trozo de papel arrugado, protegido en el interior de una bolsa de pruebas. Luego miró al detenido, un profesor delgado, mal afeitado, que rondaría la cincuentena. Estaba sentado en la parte trasera del furgón policial, en espera de que sus compañeros terminasen de realizar su trabajo con la recogida de indicios para trasladarlo a la comisaría. Volvió a leer la nota por tercera vez. Volvió a mirar al profesor. Suspiró.

—¿Y dice que no sabe quién le enviaba estas notas? ¿Ni a qué se referían?

—No, señor. No, no tengo ni idea. Ni de lo uno, ni de lo otro.

—“Sé que fuiste tú, profe. Te vi hacerlo. No creas que no lo contaré.”

El profesor de estremeció levemente al escuchar el contenido de la nota. Era un pequeño papel mal cortado, con grandes letras escritas con ceras de diferentes colores. Continue reading “Reto 13/52 – Ceras afiladas”

Reto 12/52 – Incomprendido

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La canción empezó abruptamente, llenando la apacible calle casi vacía de viandantes de unos inconexos rasguidos de guitarra:

La noche era gris,
como el alma de mi guitarra.
La luna se había ido,
como mi felicidad, oh yeah…

Jacinta se sacó el palillo de la boca, sorprendida, tras la barra de su bar. La mañana había estado tranquila hasta aquel momento. Soltó una maldición entre dientes, cerrando el libro que estaba leyendo.
—‎¿Qué demonios son esos aullidos? —preguntó uno de sus borrachos habituales, levantando levemente los ojos de su botellín de cerveza.
—No tengo ni idea, Matías. Deja que mire… Continue reading “Reto 12/52 – Incomprendido”

Reto 11/12 – La guinda del pastel

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—Oye.
—‎…
—‎Háblame.
—‎…
—‎Háblame, por favor.
—‎…
—‎Dime por qué estás haciendo esto. Dime qué demonios hago aquí, o quién eres… Háblame del tiempo, o de… De lo que sea. ¡Pero háblame! Continue reading “Reto 11/12 – La guinda del pastel”

Reto 10/52 – Silencio, noche, ausencia…

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Se despertó.

La oscuridad era total en la habitación. No estaba encendida ni la pequeña luz nocturna que dejaban encendida para su bebé. Extrañado, se volvió hacia su esposa, apartando las mantas y… nada. Su esposa no estaba. Miró hacia la cuna y se dio cuenta de que tampoco estaba allí el bebé. No reparó en como podía estar tan seguro en medio de aquella densa oscuridad, pero sabía que no estaba allí. No había nadie en la habitación.

Intrigado, se levantó. ¿Se habría despertado la niña? ¿Estarían en el salón? Caminó lentamente, escuchando los leves crujidos del parquet. Continue reading “Reto 10/52 – Silencio, noche, ausencia…”